Mis proyectos.
Es obvio que los proyectos son necesarios siempre. Son el sustento de cualquier entidad. En mi caso, tengo mis proyectos. Están los proyectos chicos, que me los ofrecen temporalmente. Encargos rápidos y simples, solucionables de un dia para otro, que aportan con ingresos, pero son un pequeño porcentaje al ingreso total. Son proyectos que surgen espontaneamente y que la capacidad de decisión debe ser rápida. Pero estos proyectos, en mi caso, no abundan.
Hay otro tipo de proyectos, más grande, en los que se requiere más tiempo y dedicación. Cuando me ofrecen estos proyectos la tentación es grande, puede ser a veces aburrido o a veces muy atractivo, pero los ingresos aquí son más importanes. Estas oportunidades son reisgosas, porque derrepente el capital invertido no es suficiente y el cliente se queda con otra agencia. Pero por el pago, a veces vale la pena arriesgarse.
Hay otros proyectos que no son ni grandes ni arriesgados, estos son constantes. Otorgan pequeños ingresos estables sostenidos en el tiempo. La relación con estos clientes ya está echa, por lo tanto acuden a ti siempre. Yo perdí uno de estos proyectos y el presupuesto baja considerablemente.
Y finalmente están los mega-proyectos. Oportunidades gigantes donde te puedes ganar la vida. En mi caso, estos proyectos son profundos y conceptuales, donde me demoro mucho tiempo en llegar a una conclusión y presentar una propuesta. Pero no logro establecer una reunión definitoria. En muchos de estos casos, el cliente no esta consciente de que tiene una necesidad, o no esta seguro si aceptar la propuesta. Entonces la relación cliente-proveedor se alarga y se convierte en una eterna negociación hasta que en algún punto o se niegue rotundamente (en ese caso tomas tus planos, tu computador y tus maquetas y te mandas a cambiar en busca de otro foco negociable) o lo acepte y firme un contrato por millones que te asegurará el almuerzo de por vida. No he conocido a nadie de mi circulo que se haya ganado un proyecto de esta envergadura. Muchos trabajan con asesorías por 2 o 3 años y luego llegan a termino de servicios (a veces te cambian solo para renovar el ciclo de la empresa) pero lo fundamental es no perder el tiempo. No involucrarse con proyectos que no queires trabajar o que no valen la pena. De a poco voy surgiendo, he gastado mucho en proyectos que al final ni se imprimen, pero sin riesgo, no hay fortuna dicen por ahí.
Hay otro tipo de proyectos, más grande, en los que se requiere más tiempo y dedicación. Cuando me ofrecen estos proyectos la tentación es grande, puede ser a veces aburrido o a veces muy atractivo, pero los ingresos aquí son más importanes. Estas oportunidades son reisgosas, porque derrepente el capital invertido no es suficiente y el cliente se queda con otra agencia. Pero por el pago, a veces vale la pena arriesgarse.
Hay otros proyectos que no son ni grandes ni arriesgados, estos son constantes. Otorgan pequeños ingresos estables sostenidos en el tiempo. La relación con estos clientes ya está echa, por lo tanto acuden a ti siempre. Yo perdí uno de estos proyectos y el presupuesto baja considerablemente.
Y finalmente están los mega-proyectos. Oportunidades gigantes donde te puedes ganar la vida. En mi caso, estos proyectos son profundos y conceptuales, donde me demoro mucho tiempo en llegar a una conclusión y presentar una propuesta. Pero no logro establecer una reunión definitoria. En muchos de estos casos, el cliente no esta consciente de que tiene una necesidad, o no esta seguro si aceptar la propuesta. Entonces la relación cliente-proveedor se alarga y se convierte en una eterna negociación hasta que en algún punto o se niegue rotundamente (en ese caso tomas tus planos, tu computador y tus maquetas y te mandas a cambiar en busca de otro foco negociable) o lo acepte y firme un contrato por millones que te asegurará el almuerzo de por vida. No he conocido a nadie de mi circulo que se haya ganado un proyecto de esta envergadura. Muchos trabajan con asesorías por 2 o 3 años y luego llegan a termino de servicios (a veces te cambian solo para renovar el ciclo de la empresa) pero lo fundamental es no perder el tiempo. No involucrarse con proyectos que no queires trabajar o que no valen la pena. De a poco voy surgiendo, he gastado mucho en proyectos que al final ni se imprimen, pero sin riesgo, no hay fortuna dicen por ahí.

2 Comments:
Maravillosa metafora, para los que quieran intepretarla.
Tu blog está cada día más interesante; te felicito por los últimos entries.
a principios de este año reconfiguramos un contrato con un cliente confiable, pero en la mitad del presente la otra parte modificó una clausula que hacía efectivo un contrato nuevo que entraría a correr desde principios del 2006 y que amarraría al diseñador a responder por un nuevo proyecto, en ningun caso viable. cuidado con la letra chica.
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