Wednesday, July 19, 2006

El que mucho abarca poco aprieta.

En el mundo competitivo que vivimos hoy, se buscan cada día más individuos completos, entidades completas. Con completo me refiero a esa maldita capacidad que deben tener las cosas de hacerlo todo. Podría enumerar una serie de ejemplos, tales como la navaja suiza que en un intento por prestar un servicio de supervivencia, trae consigo todas las herramientas que una persona podría llegar a necesitar en su estado más primitivo. También están los set de cocina LLAME YA, que cortan, rebanan, pican, parten, dividen, pelan, fríen, hornean, queman, calientan, y todo con muy bajas calorías. O ese sillón que te sirve de cama para dormir, para tener masajes, para hacer el kamasutra, para ver televisión, para sentarse a comer, para tirarse en trineo y para llevarlo de camping.
Pero estos son sólo ejemplos de productos 'completos'. ¿Qué pasa en la ciudad, en los servicios, en las personas?

En la ciudad pasa un poco lo mismo. Y es mi eterno conflicto. La ciudad por sí misma es la diversidad de encuentros entre las diferencias de los individuos que la habitan. Es decir, la ciudad tiene todo desparramado, y esa es la gran gracia de la ciudad; el intercambio de experiencias entre personas completamente distintas que comparten las mismas cosas (dicése costumbres, tradiciones, modismos, actitudes, etc. Lo que implica ser 'chileno' o ser 'santiaguino'). ¿Pero que pasa últimamente? En este afán de hacer todo 'completo', la ciudad pierde esa propiedad de heterogénea, y se polarizan las cosas. Hay un sector para los ricos acomodados, otro para los pobres y otros para las poblaciones. Hay un sector para el trabajo, otro para la educación, otro para la residencia. Hay un sector para las discoteques y pubs, otro para los clubes deportivos, y otro para el comercio. Puede ser que aún no esté tan claro, pero definitivamente va para allá.

Y es aquí donde entran los grandes malles, y los hipersupermegamercados. El mall es la ciudad en su manera más sintetica y artificial; se trata de producir lo que pasa de manera natural y espontanea en la ciudad dentro de un container.
El ejemplo más claro de entidad 'completa' es Lider. Dentro de un gran bunker de escasa arquitectura y planificación, Lider pretende ser la solución a cualquier problema doméstico (y me atrevería a decir industrial). Oséa, tu no tienes la necesidad de ir a ningúna otra parte, porque Lider te lo provee todo. Tienes una tienda de mascotas, juegos infantiles, lustra-zapatos, maní y un Blockbuster sólo en la entrada. Después tienes la opción de ir al Homecenter o al Supermercado (que se supone es de abarrotes). Dentro del propio supermercado tienes tabaquerías, farmacias, casilleros, McDonalds, revelados de fotos, lavanderías, florerías y un café. Y aún no entras a donde está la mercadería. Una vez allí dentro, tienes comida, materiales de librería, electrodomésticos, accesorios de cocina, ropa, zapatos, más comida, neumáticos, perfumes, frutas y verduras frescas, carnes y pescados, juguetes, computadores, música, cafetería-restaurant, detergentes, y sigue... Y cuando quieres pagar un kilometro de cajas. ¿Es acaso esa experiencia grata? Qué pasó con la casa del perno, la panadería de la esquina, la botillería de don Lucho, el bazar La Perla, la verdulería La Verbena, 'The Library around the corner', el kiosco de don tito, etc, etc. Esas pequeñas tienditas, almacenes contribuían a una mejor experiencia, un encuentro humano. Pero la experiencia Lider es casi robotica, sin mencionar la baja calidad de los productos másivos, sobre todo si Lider no sabe hacer ropa, zapatillas ni electrodomésticos.

¿Pero que pasa con la persona? Estamos dentro de un sistema que busca crear individuos íntegros completos sin el mayor conocimiento de una disciplina específica. En buen castellano; sabemos mucho de todo y poco de nada. En carreras como ingeniería o medicina se busca una especialización, ¿pero que pasa en el resto de la gente? Esos ramos electivos que deben de ser de otras carreras que buscan generar al profesional competente en los mercados actuales, oséa un hueón que cache pa donde va la maquina, pero que de manejarla, no tiene idea.

¿Para dónde vá todo esto? ¿Son las cosas realmente completas? ¿Somos nosotros completos? ¿Es el chino ríos un deportista completo, que saca, corre y boléa? ¿El poder hacer de junior, secretaria, jefe y gerente nos hace más completos? ¿Es mejor la ciudad polarizada con cada comuna destinada para una actividad?

2 Comments:

Blogger Catalina Pimentel said...

es que me derretí con el primer párrafo

6:28 PM  
Blogger Chepita Monroe said...

Jamás una persona podrá ser completa. Lo que sí, creo en las personas curiosas e inquietas que se informan y se instruyen en relación a lo que les interesa. Creo eso si que el mayor peligro de las ciudades segmentadas es pecisamente que no permite mezclar y en la mezcla se produce la sorpresa y la reflexión. ¡Ah! y los malles adormecen.

9:41 AM  

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